Como un cuento…
Érase una vez dos reinos vecinos se juntaron para organizar un gran baile.
Un día ambos reyes se enfrentaron en una gran discusión, uno de ellos, el del reino blanco quería que fueran a dicho baile, todos vestidos de blancos. Por el contrario, el rey del reino negro quería que todos vistieran de negro.
Ambas reinas que tenían bellos y bordados vestidos para estrenar para esta ocasión, estaban muy interesadas en que se resolviese el conflicto.
Por ello, aconsejaron cada una a su rey que se enfrentaran con su ejército en una partida, que llamaron ajedrez.
Ambos reyes aceptaron el desafío y se prepararon para la batalla.
Fijaron como campo de batalla un gran cuadrado dividido en 32 casillas blancas y 32 negras. Donde se conformaban 8 filas y 8 columnas y muchas diagonales.
Reunieron a 2 de sus mejores caballos. Colocaron dos fuertes torres en cada esquina. Hablaron con 2 de sus más fieles consejeros y los llamaron alfil.
Eligieron y prepararon 8 valientes soldados y los denominaron peones; estos se ubicarían en el frente.
Por último, le pidieron a su reina que los acompañase, para darle su apoyo y su poder.
Todos eran muy importantes a la hora de defender el reino y trabajarían en equipo para proteger al rey.
De acuerdo a su poder, cada uno podía moverse en forma diferente en el campo de batalla.
Los alfiles usarían las diagonales y las torres se moverían por las columnas; para ello los demás compañeros deberían dejar el camino libre para que circulen. Los caballos que son muy fuertes darían un gran paso de dos casillas y como son algo briosos girarían una casilla al costado.
Los peones cuando comienza la batalla podrían dar dos pasos, luego sólo uno y siempre de frente. Ahora, si van a derribar a un enemigo lo harán en diagonal.
Cuando un peón llega al otro extremo se lo premia por su valor y esfuerzo con una coronación especial.
El rey que lleva una gran y pesada corona, hará movimientos pequeños de un paso al frente, atrás, a los costados o la diagonal, si él lo desea.
Antes que esté en peligro, la torre cambiará lugar con él, permitiendo cubrirse con ella de la amenaza enemiga y este paso se llamará enroque.
Por el contrario, la reina que tiene un gran estado atlético, su corona no le impide moverse en todos los sentidos, como los alfiles y como las torres, y hacer grandes recorridos.
Una vez todo organizado y en sus lugares, se dispusieron a combatir.
Fue muy interesante la batalla ya que requirió de estrategia, inteligencia, ingenio y concentración por parte de ambos contrincantes. A medida que la partida avanzaba ambos reyes fueron sintiendo más respeto y valoración el uno por el otro.
Cuando concluyó con la derrota de uno de ellos, ambos simultáneamente propusieron que el baile fuese de blanco y negro en reconocimiento al valor, la caballerosidad y el respeto que ambos inspiraron.
El pueblo de ambos reinos se dieron sita en ese gran baile de blanco y negro, donde comieron manjares, bebieron y rieron orgullosos de sus reyes y su ejercito de valientes trebejos.
Por: Claudia Bazzani
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